La junta vecinal envió a la alcaldía varias notas con la explicación de la situación y con la solicitud de ayuda, sin embargo las autoridades les plantaron en varias ocasiones.
La Paz, 21 de marzo de 2023 (AEP).- Habitantes de la zona El Vergel, en Llojeta, bloquearon calles del centro paceño pidiendo respeto a las áreas verdes habilitadas gracias a su trabajo comunitario. Un colegio busca adueñarse del espacio, y la alcaldía no responde a sus pedidos.
Madres con hijos pequeños, personas de la tercera edad y jóvenes vecinos de este barrio paceño llegaron hasta la intersección de las calles Mercado y Socabaya para gritar con frustración.
“Arias, cuidado, El Vergel está emputado”, coreaban los vecinos que interrumpieron el tránsito durante unas horas para dar a conocer su enojo, porque personal del colegio Hugo Chávez pretende cercar un espacio que los vecinos rehabilitaron.
Juana Limachi llegó a vivir en esta zona cuando el paisaje se parecía más a un desierto que a un barrio urbano, hace más de treinta años. Al ver el abandono de la zona, los espacios ocupados por la basura, que criminales habitaban, y para velar por su seguridad, los habitantes comenzaron a organizarse.
“El lugar que quieren robarnos está cerca de un río. Ahí solían botar cadáveres de animales y basura, era un cenizal, un botadero. Con nuestro trabajo de días y noches hemos limpiado, hemos colocado troncos y hemos puesto una chanchita. Ahora el colegio quiere quitarnos, y el municipio no dice nada”, narró Limachi.
Eddyth Cutily, presidenta de la junta de vecinos, explicó que no se oponen a que los estudiantes utilicen este espacio, lo que rechazan es que sea cercado para su uso exclusivo, como si los vecinos nunca hubieran estado ahí.
“Queremos que la chanca sea para todos, de libre acceso. No han puesto ni una piedra y quieren sacarnos. Nos acusan de loteadores —cuando nuestro trabajo y organización han evitado que haya loteamientos— y la junta de vecinos de El Rosal quiere amedrentarnos con amenazas”, detalló la dirigente.
La junta vecinal envió a la alcaldía varias notas con la explicación de la situación y con la solicitud de ayuda, sin embargo las autoridades les plantaron en varias ocasiones.
“No pueden jugar con nosotros así. Si esto no se arregla, veremos de tomar medidas más radicales. Hace treinta años que la alcaldía no pisa el barrio y ni así quieren ayudarnos”, afirmó Limachi, con enojo.
El Vergel
Llegar o salir de El Vergel es complicado, porque hay pocas líneas de transporte público que pasen por allí. Gran parte de los vecinos ha nacido y crecido en el barrio, se conocen y se han organizado para cuidarse mutuamente.
Este intento de adueñarse de lo que ellos han logrado no es nuevo. Tuvieron que recuperar su centro vecinal de las manos de un antiguo dirigente que lo convirtió en un lugar para consumir bebidas alcohólicas.
Después del robo del espacio, una vez que la nueva directiva se hizo cargo, los habitantes de El Vergel trabajaron para intentar recuperar lo que en algún momento fue una guardería para los niños del barrio y un centro de reuniones.
Ni la alcaldía ni la Policía llegaron nunca para investigar sobre el robo ni los destrozos. Con algo de esperanza, los vecinos intentan aún recuperar el medidor de luz para la sede, así como el servicio de agua. En el proceso de gestionar estos trámites se dieron cuenta de que el municipio tendría alguna tuición en la infraestructura y que debería haberles dotado de un ítem para un vigilante para cuidarla.
“La alcaldía debería premiarnos por nuestro trabajo. No abandonarnos así, pero en lugar de eso quieren apropiarse de esos espacios sin tomar en cuenta nuestro trabajo. No podemos permitirlo, sobre todo cuando estamos solos y abandonados a nuestra suerte”, afirmó Cutily, anteriormente.