Los títeres como derecho

Más que un simple espectáculo, los títeres estimulan la creatividad, fortalecen valores y garantizan el derecho al arte de la niñez.

Los títeres son la expresión artística de la que con preferencia disfruta el público en general, pero, particularmente, el infantil. Su contribución a la formación integral de nuestros niños/as, su aporte al desarrollo de capacidades de percepción estética, su papel en el cultivo de la sensibilidad y empatía, además de su contribución a los procesos educativos, exigen un mayor reconocimiento de los títeres por parte del Estado y la sociedad.

Y no se trata sólo de buena voluntad, sino de derechos, dado que, desde 2009, la Constitución Política del Estado, reconoce el derecho al arte y el esparcimiento; es más, el artículo 98 señala que el Estado debe fomentar y garantizar el acceso a las manifestaciones culturales, artísticas…

Un espectáculo de títeres

Cuando las niñas/os asisten a una función de títeres su imaginación se ve estimulada por personajes fantásticos que los sumergen en mundos mágicos y situaciones que fomentan su creatividad. Pero los títeres provocan mucho más. Hay obras que tienen mensajes educativos, como la importancia de la amistad, la honestidad, el respeto de la naturaleza o la cooperación.

niñasokNiñas fabrican un teatro de títeres.

“El gusanito recién nacido de un huevo ve su vida en peligro, ya que la araña se lo quiere devorar como almuerzo; la ranita advierte el peligro y va en su rescate; unos días después, el gusanito se convertirá en una mariposa multicolor” (argumento de Secretos del Jardín, ganadora del Premio Eduardo Abaroa 2015).

Este tipo de obras —está probado— provocan emocionalmente la identificación de los infantes con los personajes (el gusanito/mariposa, el buen sapito) y contribuyen a consolidar sus valores de solidaridad, respeto y otros.

Es posible también encontrar espectáculos de títeres que invitan a la participación activa de los espectadores, haciéndoles sentir parte de él. Dinámicos y visualmente atractivos, ayudan a los niños/as a mantener la atención y concentrarse en la historia que se está contando, con un aditamento: al escuchar los diálogos y participar en interacciones, mejoran su vocabulario, comprensión auditiva y habilidades comunicativas.

“Niño huérfano y trabajador, el payasito Fenelón pregunta al público: ¿Un payaso tiene que cantar o tiene que barrer? La respuesta unánime será: tiene que cantar” (Fragmento de Historias de circo, obra de Títeres del Sinfín de la Argentina).

funciontiteresEspectáculo de títeres en Montero.

El alto grado de flexibilidad de los títeres para abordar distintos temas también posibilita la conexión con la historia, la cultura y las tradiciones. En tiempos donde resulta difícil interesar a las nuevas generaciones por la historia, la literatura, leyendas, costumbres, otras visiones de mundo, etc., los títeres facilitarán el tratamiento de estos temas.

“Dice la leyenda que en este pueblo estaba prohibido escuchar música; apenas se escuchaba una melodía, aparecía el condenado bailando. Era un alma en pena que, cuando estaba vivo, nunca había recibido un abrazo y su padre le había prohibido bailar” (Argumento de Por un poquito de amor, de Títeres Elwaky, adaptación de un cuento del Jesús Lara).

Por último, pero no menos importante, los espectáculos de títeres son simplemente divertidos. Producen momentos de alegría y entretenimiento que contribuyen al bienestar emocional de todos los espectadores, principalmente de niñas/os y sus familias.

La experiencia de taller

Es conmovedor el empeño con el que niñas y niños se entregan en los talleres a la tarea de elaborar su títere, bautizarle con un nombre y crear una historia de la que su personaje será protagonista. Bajo la guía de un capacitador, las pequeñas manos darán forma al papel maché, definiendo el tamaño de la nariz, la forma de las orejas, las particularidades de los ojos, para luego darle el acabado con colores y cabellera que hayan imaginado para su muñeco.

El ejercicio de elaborar una historia en la que le suceda algo a su personaje: un conflicto, una disputa, un dilema, se verá facilitado con el bagaje del que vienen cargados los participantes (sea por experiencia propia, lecturas, películas o series), para luego escribir un guion que otorgue voz al muñeco.

Ver a niñas y niños tomar un títere y ponerlo en acción en el retablo será el resultado de un proceso difícil y caótico en principio —por ser una experiencia novedosa para los participantes—, luego adquirirá ritmo y fluidez, en la medida en la que su conocimiento y contacto con los materiales, las ideas, palabras, los movimientos y el propio retablo, sean frecuentes.

La tarea del facilitador será determinante en todo el proceso. Sus habilidades en el manejo de grupos, su conocimiento y experiencia de y en la construcción de muñecos, sus nociones sobre la elaboración de cuentos y guiones, sus criterios para familiarizar a los niños/niñas con los personajes y los diálogos, sumados a su habilidad de trasladar lo escrito en papel al escenario, serán el marco que haga exitosa y excitante la experiencia.

El Código Niño, Niña y Adolescente (2014), como ley marco para la protección de los derechos de la infancia y la adolescencia en el país, reconoce explícitamente el derecho al arte, la cultura y el esparcimiento. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho de participar libremente en actividades recreativas, deportivas, culturales y artísticas; disfrutar de espacios públicos y comunitarios destinados al esparcimiento y la recreación (Art 15).

Además, el Estado, las familias y la sociedad, tienen la obligación de garantizar que estos derechos se cumplan con la promoción de entornos seguros y adecuados para el desarrollo de estas actividades.

¿Apoyar a los artistas o a los espectadores?

Cuando el Estado, a través de ministerios, gobernaciones o alcaldías, contrata espectáculos o talleres de títeres, no subsidia a los artistas, sino que cubre los costos que el público o los participantes no pueden asumir. En realidad, se trata de los ingresos que el Estado percibe por impuestos y otras fuentes, los cuales retornan a la ciudadanía en forma de arte, del mismo modo que ocurre con la salud, la educación, las carreteras y la seguridad…

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