El Censo 2024 deja claro que el país está mejor que hace dos décadas, pero que mantener ese rumbo será una tarea ardua, compleja y crucial para el bienestar de las próximas generaciones.
El Censo 2024 no solo retrata la realidad demográfica, social y económica del país, sino que revela la magnitud del esfuerzo realizado para construir el bienestar de millones de bolivianos durante las últimas dos décadas. Este proceso, fruto de políticas públicas orientadas a la redistribución de la riqueza, la inversión en servicios básicos y la expansión del mercado interno, permitió que Bolivia alcance niveles históricos de desarrollo social y económico. Sin embargo, los resultados también dejan entrever grandes desafíos: sostener el crecimiento, diversificar la economía, cerrar las brechas urbano-rurales y garantizar que el progreso llegue a todos los sectores de la sociedad. La radiografía que entrega el censo es clara: el modelo económico ha dado frutos tangibles, pero mantenerlos y potenciarlos será una tarea ardua para el próximo gobierno.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó los resultados finales del Censo de Población y Vivienda 2024, marcando un hito sin precedentes en la historia del país. Este no es un censo cualquiera: es el primero que contó a todos los bolivianos y bolivianas con una precisión técnica avalada por organismos internacionales, ofreciendo la fotografía más completa y fiable de la nación. Además, confirma el impacto positivo de las políticas públicas aplicadas en la última década bajo el Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) y deja un mensaje claro: el próximo gobierno deberá redoblar esfuerzos para mantener y mejorar los indicadores sociales y económicos que hoy exhiben un avance notable.
UN CENSO CON VALOR HISTÓRICO Y TRASCENDENCIA NACIONAL
El Censo 2024 tiene un valor significativo, pues refleja el crecimiento del bienestar de la población, logrado gracias a una adecuada redistribución de la riqueza. Este resultado reafirma que, en el modelo económico, primero están los bolivianos, priorizando el fortalecimiento del mercado interno y la correcta canalización de excedentes, incluso desde la banca, para generar créditos que permitan a la gente iniciar emprendimientos. Todo ello demuestra el crecimiento que registra el país y que queda reflejado en los resultados del censo.
Pero estos datos no se habrían logrado sin una firme voluntad política, pese a todas las adversidades y la oposición desorientada y contraria a los intereses del país, que intentó evitar la realización de este encuentro estadístico tan importante.
En efecto, el proceso no solo fue un levantamiento de datos, sino una verdadera gesta nacional. Con la participación de más de 500.000 voluntarios, el acompañamiento de la Comisión Internacional de Alto Nivel de la ONU y la apertura a autoridades de todos los niveles –gobernadores, alcaldes, autoridades originarias, rectores y representantes ciudadanos–, Bolivia obtuvo una base sólida para diseñar sus políticas públicas rumbo al Bicentenario y más allá.
EL CENSO BAJO PRESIÓN: SABOTAJE Y RESILIENCIA
El logro no estuvo exento de dificultades. Durante su fase preparatoria, el Censo 2024 enfrentó una campaña sistemática de boicot impulsada desde sectores políticos opositores, particularmente desde el Comité Cívico Cruceño y la Gobernación de Santa Cruz. Las medidas de presión incluyeron un paro cívico de 36 días y una intensa campaña mediática que intentó desacreditar el proceso.
Sin embargo, la administración de Arce apostó por el diálogo y la concertación, recurriendo al Consejo Nacional de Autonomías para definir consensos técnicos y políticos. Este enfoque permitió que el país lograra uno de los censos más confiables de América Latina, con plena cobertura y respaldo de expertos internacionales.
LOS TRES PILARES DEL CENSO 2024: CUÁNTOS SOMOS, CÓMO VIVIMOS Y DÓNDE VIVIMOS
El censo responde a tres grandes preguntas que son la base para la planificación del Estado: ¿cuántos somos?, ¿cómo vivimos? y ¿dónde vivimos?
1. CUÁNTOS SOMOS
La población boliviana alcanzó los 11.365.333 habitantes:
- Mujeres: 5.682.835
- Hombres: 5.682.498
La estructura etaria refleja cambios sociales relevantes:
- De 0 a 14 años: 27 %
- De 15 a 64 años: 65,6 %
- De 65 años para arriba: 7,4 %
Asimismo, la diversidad cultural se mantiene como una de las mayores riquezas del país: 57 naciones originarias fueron identificadas y el 38,7 % de la población se autoidentifica con alguna de ellas.
2. CÓMO VIVIMOS
Los datos censales muestran un progreso sostenido en la calidad de vida y el acceso a servicios básicos.
- En áreas urbanas, las viviendas de calidad alta pasaron del 39,3 % en 2001 al 66,9 % en 2024.
- En áreas rurales, la tasa de viviendas de calidad alta creció del 12,6 % en 2012 al 40,9 % en 2024.
Cobertura de servicios:
- Agua potable mejorada: 87,2 %
- Saneamiento: de 41 % en 2012 a 63 % en 2024
- Energía eléctrica: 92,2 % a nivel nacional; en área rural pasó de 26,1 % en 2001 a 78,4 % en 2024
- Acceso a internet: de apenas 9,6 % en 2001 a un impresionante 76,3 % en 2024
Este avance no es casualidad, sino reflejo de una política económica que priorizó la inversión pública, la redistribución de recursos y la expansión de servicios básicos.
3. DÓNDE VIVIMOS
La información confirma que Bolivia avanza hacia un patrón de metropolización:
- 7,8 millones de habitantes residen en áreas urbanas
- 3,5 millones en zonas rurales
Siete de cada diez bolivianos viven en ciudades, lo que plantea retos en infraestructura, transporte, vivienda y servicios para las próximas décadas.
LOS LOGROS DEL MODELO ECONÓMICO SOCIAL COMUNITARIO PRODUCTIVO
El Censo 2024 no solo entrega números; ofrece evidencia del impacto del Modelo Económico Social Comunitario Productivo aplicado desde 2006. Gracias a esta política, Bolivia experimentó:
- Crecimiento sostenido del PIB, incluso en años de crisis global.
- Reducción de la pobreza extrema y mejora en los índices de desarrollo humano.
- Expansión de la infraestructura social, industrialización de recursos naturales y fortalecimiento del mercado interno.
Los resultados censales muestran que las inversiones en viviendas sociales, electrificación, agua potable, saneamiento y conectividad digital tuvieron efectos tangibles y medibles en la calidad de vida.
EL DESAFÍO PARA EL PRÓXIMO GOBIERNO
La magnitud de estos logros plantea un reto mayúsculo: ¿cómo mantener y mejorar estos indicadores en un contexto internacional incierto y con un debate político interno polarizado?
El próximo gobierno deberá garantizar la continuidad de políticas públicas que han demostrado efectividad, pero también innovar para responder a nuevas demandas sociales, productivas y ambientales. Los desafíos son múltiples:
- Consolidar la industrialización y diversificación productiva.
- Fortalecer la seguridad alimentaria.
- Ampliar la cobertura de saneamiento y vivienda digna en áreas rurales.
- Integrar la planificación urbana para atender la creciente metropolización.
- Invertir en educación y tecnología para aprovechar el bono demográfico (65,6 % de la población en edad productiva).
UN LEGADO PARA EL BICENTENARIO Y MÁS ALLÁ
“El censo del 23 de marzo de 2024 es uno de los hechos más importantes de nuestra historia. Fue la mayor movilización de voluntarios en tiempos de paz, fue resultado del esfuerzo de todas las autoridades del país y una de las mayores muestras de compromiso y amor por la patria”, dijo el presidente Arce.
Con esta radiografía completa, Bolivia encara su Bicentenario con bases sólidas para diseñar políticas públicas de largo plazo. Pero la advertencia es clara: sin continuidad y visión estratégica, los avances pueden estancarse o revertirse.
El Censo 2024 deja claro que el país está mejor que hace dos décadas, pero que mantener ese rumbo será una tarea ardua, compleja y crucial para el bienestar de las próximas generaciones.
AEP