Ariana Quiroz

Más que una protesta

La reciente movilización encabezada por Evo Morales y sus seguidores ha vuelto a colocar al exmandatario en el centro de la agenda política nacional. El “pliego petitorio” presentado al Gobierno aparentemente prioriza soluciones económicas. Sin embargo, el trasfondo político de esta marcha es innegable y difícil de ignorar.

Detrás de las demandas económicas se encuentra una exigencia clave para Morales y sus seguidores: la no inhabilitación del exmandatario como candidato presidencial, así como la no proscripción del Movimiento Al Socialismo (MAS). Este hecho sugiere que, aunque las preocupaciones económicas están presentes, el verdadero objetivo de la movilización es mucho más político que económico.

Una pregunta central que surge es: ¿Por qué si la movilización está supuestamente motivada por una crisis económica, se recurre a medidas que paralizan la economía? Los bloqueos y las marchas, lejos de aliviar los problemas económicos, los agravan, especialmente para los sectores más vulnerables de la población. Las advertencias sobre cercos y las recomendaciones para “tomar previsiones” no hacen más que intensificar el miedo y la especulación entre la ciudadanía. Esto se ve claramente en las largas filas en los surtidores, donde vehículos se apresuran a cargar combustible, temerosos de un posible desabastecimiento. De la misma manera, los supermercados y mercados locales experimentan un aumento en la demanda de productos básicos ante la amenaza de convulsión social cuando la marcha llega a la sede de gobierno en La Paz, lo cual es aprovechado por personas inescrupulosas que intentan sacar ventaja a la situación.

Al observar más de cerca el desarrollo de los acontecimientos, queda claro que la marcha tiene un propósito político claro: interrumpir el mandato del actual presidente Luis Arce y generar las condiciones para una transición de poder favorable a Morales.

Un ejemplo revelador de esta estrategia fue cuando el propio Morales afirmó que, si el presidente Arce y el vicepresidente Choquehuanca “abandonaban al pueblo”, el “tercer hombre del Estado”, refiriéndose a Andrónico Rodríguez, presidente de la Cámara de Senadores, estaba listo para asumir el liderazgo. Esta declaración dejó al descubierto el verdadero propósito de la movilización: posicionar nuevamente a Morales como la figura central del poder en Bolivia.

Las demandas económicas presentadas por los seguidores de Morales podrían ser solo el pretexto para una batalla política mucho más amplia. El verdadero conflicto subyacente es la lucha por el control del MAS. Esta disputa no solo afecta la cohesión del MAS, sino que tiene implicaciones directas sobre el futuro político de Bolivia.

Este tipo de movilizaciones solo generan un escenario de inestabilidad y especulación.  

Escrito por Ariana Quiroz.

Tribuna
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