Tiene actualmente 14 áreas de conservación, destacadas en la nueva estrategia nacional.
El pabellón de Angola en la 28 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP28) acogió ayer un debate sobre biodiversidad y clima, particularmente los delitos contra la fauna.
La secretaria de Estado para la Acción Climática y el Desarrollo Sostenible, Paula Francisco Coelho, exploró el vínculo entre los delitos contra la vida silvestre y el cambio climático, como parte de un panel desarrollado en ese contexto.
La pérdida de la biodiversidad como consecuencia de la delincuencia incontrolada contra la fauna y la flora silvestres supone una amenaza inminente para los ecosistemas africanos, aseguró Francisco Coelho y agregó que además impacta en las comunidades y el propio tejido de la identidad nacional.
Alterar los ecosistemas repercute en el clima, remarcó la secretaria de Estado, quien recordó que en mayo de 2022, Angola, Kenya y Perú elaboraron un proyecto de resolución presentado a la Comisión de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal.
La propuesta invitaba a los Estados miembros a expresar sus opiniones sobre la posibilidad de un nuevo acuerdo mundial para combatir el tráfico de vida silvestre, lo cual fue adoptado por consenso por la Comisión, y copatrocinado por otros 13 países.
Angola cuenta actualmente con 14 áreas de conservación, destacadas en la nueva Estrategia Nacional de Biodiversidad y Plan de Acción 2019-2025, que suman 156 mil 909,9 kilómetros cuadrados y representan el 12,58 por ciento del territorio nacional.
De esas zonas, cinco forman parte del Proyecto de Expansión y Fortalecimiento del Sistema de Áreas Protegidas en Angola: los Parques Nacionales de Bicuar, Cangandala, Quiçama, Maiombe y la Reserva Natural Integral de Luando.