Encuéntranos en:
Búsqueda:

Trabajadoras del hogar: dedicación incansable que sostiene el hogar y la sociedad

En el Día de la Trabajadora del Hogar Boliviana, miles de mujeres recuerdan sus luchas y esperan el reconocimiento que merecen.

Cada 30 de marzo, el Día Internacional de la trabajadora del hogar se convierte en una fecha clave para reflexionar sobre el trabajo invisible que desempeñan millones de mujeres en Bolivia. A menudo ignoradas, estas trabajadoras, mayoritariamente mujeres, desempeñan un papel fundamental en la sociedad, pero sus esfuerzos son poco reconocidos. Mientras la sociedad avanza en otros aspectos, ellas siguen luchando por alcanzar justicia laboral.

María Flores, de 60 años, ha dedicado su vida al trabajo en casas ajenas desde su juventud. Su día comienza a las cinco de la mañana, antes de que el sol asome en el horizonte. Aunque a su edad ya no debería seguir trabajando, continúa con su oficio, pero con menor intensidad que en sus años de mayor vitalidad, cuando la llamaban “empleada multifacética” por su habilidad en diversas tareas. No cuenta con una jubilación ni beneficios sociales, salvo la Renta

Dignidad, que espera cada mes con gratitud. A pesar de ello, mantiene un espíritu entusiasta y una dedicación inquebrantable.

grupotrabajadorasFederación Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar de Bolivia.

“Al que madruga, Dios le ayuda”, dice un conocido refrán. Empero, María cuestiona que, si eso fuera cierto, ella ya debería haber recibido muchas bendiciones, pues, si existiera un ranking de madrugadores, asegura que los ganaría.

Relata que, desde su infancia, siempre le tocó despertarse antes de que cante el gallo. Apenas con unos cinco años ya madrugaba para acompañar a su madre a la venta de verduras en inmediaciones al mercado Rodríguez de la ciudad de La Paz, cuando la urbe apenas empezaba a florecer y no existía el comercio que lo abarrotó todo en estos días en el lugar.

Rememora esa época como “años dorados”. En aquellos días, las comerciantes desechaban los alimentos solo por tener alguna imperfección, o, al caer la noche, lo que sobraba lo tiraban o regalaban antes de irse a sus casas, relata con asombro.

Pero ese no era el caso de su mamá, quien vendía verduras, pero no se daba ese lujo —cuenta—, ya que ella era quien recogía lo rechazado por las otras comerciantes y lo vendía.

En aquel tiempo, María se hacía cargo de sus hermanos y hacía todas las labores del hogar como si fuera la madre, a pesar de su corta edad. Todo debía quedar impecable antes de las 18.00, cuando su madre regresaba, pues, de lo contrario, cualquier objeto a su alcance, desde ollas hasta utensilios, podía terminar en su cabeza. Aunque hoy se vería como un acto de violencia, ella cuenta que así fueron educadas muchas generaciones anteriores. Ahora, con la llamada “generación de cristal”, las cosas han cambiado.

pdteentrega

Así fue como aprendió ‘mil oficios’. A los ocho años, su madre la dejó al cuidado de una amiga que le prometió una vida mejor y la oportunidad de estudiar, con la única condición de que cuidara a su bebé y cocinara.

Empero, el destino tomó otro rumbo. La niña terminó en los bosques selváticos del chaco tarijeño, donde enfermó gravemente. Su madre, arrepentida, recurrió a un brujo que hizo llamar su ajayu (alma) para que regresara a La Paz. “Pero esa ya es otra historia”, dice María, con la promesa de compartirla en otra ocasión.

Aunque intentó vender dulces en la calle para ser su propia jefa y dejar el trabajo doméstico, admite que “no ha tenido suerte en ese oficio”. Para ella, cada persona nace con una habilidad específica, y siente que la suya siempre ha estado ligada al servicio en los hogares.

certificacion

Sus agrietadas manos reflejan su dedicación en su labor. Relata que ellas son la prueba de su esfuerzo y dedicación en su trabajo a lo largo de sus años, donde se desempeñó como cocinera, niñera, lavandera e incluso ayudante de albañil.

Pero esas manos, que casi ya no cuentan con huellas dactilares y le dan muchos problemas en los bancos al querer cobrar su Renta Dignidad, le permitieron sacar adelante a toda su familia compuesta por tres hijos y su esposo. Aunque este último, confiesa, siempre estuvo ausente.

Para María, su trabajo no comienza en la casa de su empleadora, donde solo acude dos veces a la semana, ya que por su edad no tiene fuerza para trabajar como antes. Cuenta que le tienen tolerancia por su fama de honradez y honestidad que se ganó laborando a lo largo de su vida en diversas casas.

Afirma que incluso quisieron llevársela a España, Chile, Roma por sus “manos milagrosas”. Con risas, añade que incluso un árabe la quería, por sus atributos en la cocina, como esposa para su padre.

“Limpio la casa, preparo el desayuno y hago todo lo que se me pide. A pesar de los problemas, la vida me ha tratado bien. Pero no tuve beneficios sociales y ahora a mi edad sigo trabajando, aunque me duelan los huesos”, relata con una voz que refleja el cansancio de décadas de trabajo.

trabajadorahogar

El caso de María no es aislado. En muchas familias, el trabajo de las empleadas del hogar no es considerado un trabajo ‘real’, y, por tanto, el pago no siempre es justo.

Según testimonios de trabajadoras, y la propia María, la mayoría de las trabajadoras ganan menos que el salario mínimo y no tienen acceso a una jubilación ni a un seguro médico adecuado.

En un esfuerzo por mejorar esta situación, históricamente relegada por anteriores gobiernos, en 2021 el presidente Luis Arce promulgó el decreto supremo para reglamentar la Ley 2450, que permite desde ese año la afiliación a la Caja

Nacional de Salud (CNS) a todas las trabajadoras del hogar.

trabajocasa

Tuvieron que pasar más de 18 años para que se reglamentara una ley que estaba orientada a darle seguridad en salud a las trabajadoras del hogar. Ante esa situación y por pedido de la Central Obrera Boliviana (COB), Arce asumió la decisión de darle solución a este problema y, como resultado, se tiene este decreto que otorga la afiliación de ese sector a la CNS, un gran avance para las trabajadoras del hogar, pero aún hay pendientes desafíos por cumplir en favor de este sector olvidado históricamente.

Reflexión y esperanza

El Día Internacional de la Trabajadora del Hogar no solo es una fecha para recordar las injusticias históricas que han padecido estas mujeres, sino también una oportunidad para reconocer sus logros.

En los últimos años, el sector ha avanzado en términos de organización. Organizaciones como la Federación de Trabajadoras Asalariadas del Hogar han logrado visualizar sus demandas y, en muchos casos, han conseguido mejoras en sus condiciones laborales.

Empero, el camino sigue siendo largo. Las trabajadoras del hogar en Bolivia merecen un reconocimiento real por su labor, y es urgente que el Estado, los empleadores y la sociedad en general tomen medidas efectivas para garantizarles sus derechos.

Hoy, en su día, mientras algunas celebran los avances, otras siguen esperando cambios concretos. Como María, que, con esperanza, dice: “Nos siguen viendo como invisibles, pero hoy, al menos, podemos levantar la voz. Estamos aquí y exigimos lo que nos corresponde”.


Imprimir   Correo electrónico

Ahora El Pueblo logo

Búsqueda