El Centro de la Revolución Cultural acogió 26 proyectos ganadores, en cuatro escenarios, que articularon agendas artísticas y plantearon la emergencia de un trabajo colaborativo posible, a través de artes visuales, escénicas, musicales y audiovisuales.
Durante esta gestión 2023, el Centro de la Revolución Cultural (CRC), dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FC-BCB), ha generado un semillero de obras artísticas con la presentación de 26 proyectos artísticos y culturales, cada uno con una marca de innovación y creatividad, como resultado de la I Convocatoria de Fomento a la Productividad Cultural y Creación Artística. El logro es posible gracias a los recursos económicos del Estado, que fueron provistos por el Banco Central de Bolivia (BCB), en el marco de la vocación institucional de fomentar la productividad cultural y la creación artística a nivel nacional en artes visuales, audiovisuales, musicales y escénicas.
“Como equipo del CRC nos sentimos orgullosos por haber aportado a cada uno de los proyectos, seguros de que a través de las artes se generaron espacios de diálogo y reflexión crítica sobre temas de agenda pública”, resaltó Luis Oporto Ordóñez, presidente de la FC-BCB.
Fueron cuatro los escenarios en los cuales se distribuyeron las distintas propuestas, haremos un recorrido por cada una de ellas:
Lenguajes corporales
Acogió a los proyectos en artes escénicas. Las seis obras teatrales fueron presentadas en diversos escenarios a nivel nacional. Los pueblos del agua, de Andrés Rolando Pacheco Cerezo y el elenco Urus Delirium, es una puesta que homenajeó a la resistencia del pueblo Urus, una de las obras que llevó a la reflexión de las consecuencias del cambio climático y que hoy es un problema para la comunidad.
Una obra magnífica que contó con la crítica de distintos periodistas culturales, como Ricardo Bajo, que señaló: “Los pueblos del agua es un ejemplo de la buena hora del teatro boliviano, un teatro (político) que camina de forma colectiva por un sendero que trae ética, identidad nacional, orgullo y esperanza; viene de lejos porque viene de abajo”.
Otra de las obras fue Las moscas del olvido, sobre amor, perros y agua, de Gabriela Lía Tito Chura, acompañada por el reconocido elenco Altoteatro. El Escorial, de Raisa Vanessa Encinas Gutiérrez, presentó una comedia con sucesos políticos y sociales para jóvenes. Al otro lado del río, diálogos interculturales desde la escena teatral, de Ana Rosario Choque López, tuvo como producto La manada del barrio y Los ausentes, obras escénicas que involucraron a vecinos del Barrio Tabladita y 19 de Marzo, zonas periféricas que a menudo ven las consecuencias de la delincuencia y la no atención de autoridades en Tarija.
Sasha Salaverry Vicente con Un vuelo sobre el océano visitó unidades educativas en barrios alejados para contar la historia de la primera aviadora en Bolivia.
Finalmente, Antígonas, producido por Katherine Janneth Bustillos Vila, es un monólogo que nos lleva a las travesías que vive una artista escénica en el país.
Estas obras con alto contenido estético y político reactivaron una nueva generación de dramaturgos y elencos en el país, celebramos el éxito de seis proyectos escénicos que fueron seleccionados en el XXXII Premio Nacional de Teatro Peter Travesí Canedo, festival con el mayor reconocimiento y trayectoria de Bolivia. Por ello, felicitamos a las y los artistas de: Los pueblos del agua, Colectivo Urus Delirium; Viaje al corazón de la Madre Tierra, Teatro Grito; Pacífico, Teatro FEROZ; El Escorial, Teatro El Animal; Las moscas del olvido, Altoteatro; y Un cachito de Don Quijote, Títeres Elwaky.
Melodías urbanas
Siete producciones musicales, cada una diferente de la otra, invitaron a apreciar la calidad musical de los artistas. El primer proyecto fue Transcripción y edición de partituras de la obra ‘Vida, pasión y muerte de Juan Cutipa Sinfónico’ de Alfredo Domínguez, de Karem Fabiola Gil Coronel, que junto a la Orquesta Movimiento Sinfónico, en la sala de cristal del Museo Nacional de Arte, deleitó al público con canciones de uno de los artistas más importantes del siglo XX. Otra obra fue A través del aire, de José Ignacio Rolando Camacho Cardozo y Ensamble Inmediato, que presentó una muestra sonora para las ciudades de La Paz, Sucre y Cochabamba.
El proyecto Choledark: un disco para la banda Retrovisor, de Huáscar Alberto Rodríguez García, fue la propuesta innovadora al mezclar diferentes sonidos y llevarlos a la música electrónica. Para este disco, la banda cochabambina emergente nos invita a sumergirnos en música electrónica de los años ochenta, como el new wave, el italo disco, el synth wave y el hi energy.
Estos sonidos generaron una suerte de “gótico popular andino” y los sectores populares se apropiaron de ellos. En palabras del autor: “Choledark es la palabra que alude a la soledad, a lo cholo y a lo dark. El universo popular andino y mestizo constituye lo que se conoce como lo ‘cholo’, una noción que genera sensaciones perturbadoras o gratas, pero también un desencanto, un malestar colonial, una desazón que oscila en el intervalo de la presencia y de la ausencia, la comunión y la soledad, el goce y el sufrimiento, de modo que la condición chola puede en ocasiones llegar a ser dolorosa. El cholaje es, por tanto, una experiencia oscura, una experiencia de la desapropiación, de la ausencia y de las incertidumbres surgidas a partir de un encuentro inicial que ya no cesa jamás, encuentro o choque que puede no ser siempre amistoso y que tampoco asegura una compañía sempiterna y agradable. Por todo ello, planteamos explorar lo cholo no solo desde lo dark, no solo desde la oscuridad, la soledad o la ausencia, pues estamos frente a un universo también festivo y vital”.
Retrovisor es un dúo integrado por Paola Vargas y Huáscar Rodríguez. Experimenta con sonidos oscuros y minimalistas provenientes de la música gótica y de la electrónica de los años ochenta, valiéndose de hardware, recursos performativos, y líricas paganas, anticoloniales y de crítica social.
Su objetivo es propiciar una práctica de culto a la danza y al primitivismo musical, generada con circuitos eléctricos, en busca del trance y de la emancipación individual y colectiva. A la vez, esta banda reivindica la sexualidad y el derecho al erotismo, y cuestiona los binarismos impuestos por el colonialismo, la moral dominante y el patriarcado.
Producción del disco Minimalia 2, de Vadik Barrón Rollano, tuvo funciones virtuales y presenciales, en cada una se veía el proceso musical del cantautor boliviano. Joaquina Carmen Revollo Lavayén, con su producción de rock Nada es igual, presentó composiciones que hablan sobre la despatriarcalización y el empoderamiento femenino.
Arde el cielo, de Iván Gabriel Guzmán Jáuregui, fue la nueva discografía de la agrupación paceña Santamandinga. La agrupación propuso una producción discográfica con ocho canciones de composición propia. El producto consiguió transmitir reflexiones sobre la dignidad, la memoria, la tolerancia, la resiliencia, la libertad, la reciprocidad, la anticorrupción, la justicia, la despatriarcalización, la biodiversidad, y contra la mentira y el racismo. Arde el cielo fue uno de los proyectos seleccionados en esta convocatoria.
En clave de luz y color
Presentó seis proyectos en artes visuales. Uno de ellos fue presentado por Reyna Mamani Mita con Ayni murales comunitarios. Ella realizó cuatro murales artísticos en el municipio Jesús de Machaca. Su objetivo fue intervenir espacios públicos que contribuyan al debate, la reflexión y el intercambio cultural a través de la imagen. La artista explica: “Son las comunidades indígenas en el área rural las que mantienen vivos los conocimientos y saberes colectivos, pero son las que menos espacios de expresión, creación y difusión artística tienen. Es importante impulsar y descentralizar los espacios de creación y expresión artística para la reconstrucción de nuevos imaginarios colectivos, y con ello evolucionar un sujeto social comprometido con la vida, el medio ambiente en equilibrio, la diversidad cultural, los derechos humanos y la tecnología”.
En la ejecución de los murales participaron los comunarios de Jesús de Machaca y Sullkatiti Lahuakollo. Este encuentro permitió el intercambio cultural y artístico, así como la participación solidaria, creativa y colaborativa para promover procesos de debate ciudadano sobre la memoria comunitaria.
Ismael Arcani Sarzuri, con Las 3 dimensiones de la historia, presentó una muestra escultórica digital de personajes históricos, líderes indígenas de nuestro país. Retratos cotidianos de Santa Cruz, de Daniela Olivia Durán Soliz, representó a algunos personajes habituales de la ciudad cruceña, mostrando su diversidad cultural.
El artista Julio César Escobar Rodas participó con su muestra de arte Mercados, espacios de conexión. Nos trasladó al entorno del mercado de Tarabuco, un espacio físico de encuentro y convivencia intercultural, de fuertes conexiones con la comunidad.
La exposición colectiva de grabado Dos de a tres, de Juan Carlos Cordero Montiel, reunió a seis destacados artistas en la rama más antigua de las artes plásticas. Finalmente, Mural cerámico por la unidad y las artes, de Paola Terán Valdez, fue presentado en el ingreso del Instituto de Formación Artística-Artes Plásticas Raúl G. Prada. La obra contó con la intervención de estudiantes y vecinos de la zona de la Coronilla, de Cochabamba, que dejaron un mensaje de transformación y progreso.
Gran angular
Siete productos en artes audiovisuales en formato cortometraje y documental traspasaron las fronteras de la edición, llevándonos a reconocernos en cada uno de ellos. Guarasugwe: la nación indígena que se negó a desaparecer bajo el liderazgo de sus mujeres, de Javier Eduardo Badani Ruiz, mostró la problemática por la que atraviesan las lenguas originarias en el mundo.
Omar Alarcón Poquechoque presentó el proyecto inclusivo Antes de cavar un hueco en el techo y llenarlo de pájaros, con el que retrató la vida cotidiana de jóvenes con discapacidad y las barreras sociales que deben enfrentar día a día buscando la inclusión en la sociedad.
Ensayo de luz desde las sombras, de César Augusto Ríos Beltrán, contó la historia de Wálter Pacoimba Condori. La cineasta Camila Molina presentó Luminar, videoclip que muestra la obra poética de Blanca Wiethüchter, una de las voces más representativas de la poesía boliviana.
Metamorfosis, de Diego Alejandro Fletcher Pérez, buscó sensibilizar a la población sobre la cosmovisión andina, los valores, las creencias, mitos y costumbres para preservar y revitalizar las culturas ancestrales en el contexto actual. Gabriela Roxana Paz Ybarnegaray presentó Rescatando las memorias de Cachuela Esperanza, audiovisual que difundió las historias de esta comunidad y su patrimonio cultural: la época del auge de la goma, que lamentablemente se perdió en el tiempo debido a la falta de recursos, el abandono y la migración de sus antiguos habitantes.
La reconocida productora María Victoria Guerrero Flores propuso el documental Capitana grande, la primera autoridad mujer en el pueblo Guaraní. La base de este cargo son los principios de interculturalidad, descolonización, despatriarcalización, plurinacionalidad, complementariedad, equidad de género y equidad social. A través de la historia de Paulina Cuevas se muestra las voces y rostros de otras Capitanas Grandes de la zona del Chaco tarijeño (Caraparí, Villamontes, Yacuiba y otras capitanías zonales), con las que se relata la historia de las mujeres en la cultura guaraní, las mburuvichas (capitanas grandes) y otras mujeres del territorio que cuentan, desde su propia experiencia, cómo es su participación en la organización social, familiar, política y organizativa de su territorio.
Estos proyectos articularon agendas artísticas y plantearon la posibilidad de la emergencia de un trabajo colaborativo posible. El Centro de la Revolución Cultural continuará apoyando en la siguiente gestión a otros proyectos culturales. Ya fue lanzada la II Convocatoria de Fomento a la Productividad Cultural y Creación Artística. ¡Por la posibilidad de transformar el mundo a través del arte!
Clave de luz y color
Presentó seis proyectos en artes visuales. Uno de ellos fue presentado por Reyna Mamani Mita con Ayni murales comunitarios. Ella realizó cuatro murales artísticos en el municipio Jesús de Machaca. Su objetivo fue intervenir espacios públicos que contribuyan al debate, la reflexión y el intercambio cultural a través de la imagen. La artista explica: “Son las comunidades indígenas en el área rural las que mantienen vivos los conocimientos y saberes colectivos, pero son las que menos espacios de expresión, creación y difusión artística tienen. Es importante impulsar y descentralizar los espacios de creación y expresión artística para la reconstrucción de nuevos imaginarios colectivos, y con ello evolucionar un sujeto social comprometido con la vida, el medio ambiente en equilibrio, la diversidad cultural, los derechos humanos y la tecnología”.
En la ejecución de los murales participaron los comunarios de Jesús de Machaca y Sullkatiti Lahuakollo. Este encuentro permitió el intercambio cultural y artístico, así como la participación solidaria, creativa y colaborativa para promover procesos de debate ciudadano sobre la memoria comunitaria.
Ismael Arcani Sarzuri, con Las 3 dimensiones de la historia, presentó una muestra escultórica digital de personajes históricos, líderes indígenas de nuestro país. Retratos cotidianos de Santa Cruz, de Daniela Olivia Durán Soliz, representó a algunos personajes habituales de la ciudad cruceña, mostrando su diversidad cultural.
El artista Julio César Escobar Rodas participó con su muestra de arte Mercados, espacios de conexión. Nos trasladó al entorno del mercado de Tarabuco, un espacio físico de encuentro y convivencia intercultural, de fuertes conexiones con la comunidad.
La exposición colectiva de grabado Dos de a tres, de Juan Carlos Cordero Montiel, reunió a seis destacados artistas en la rama más antigua de las artes plásticas. Finalmente, Mural cerámico por la unidad y las artes, de Paola Terán Valdez, fue presentado en el ingreso del Instituto de Formación Artística-Artes Plásticas Raúl G. Prada. La obra contó con la intervención de estudiantes y vecinos de la zona de la Coronilla, de Cochabamba, que dejaron un mensaje de transformación y progreso.