Según antecedentes científicos, en los últimos 500 millones de años el planeta ha estado al borde de la extinción al menos cinco veces, todas causadas por eventos climáticos, pero naturales. La más popular hizo desaparecer a los dinosaurios y otras especies hace 65 millones de años.
La Paz, 15 de octubre de 2023 (AEP). – ¿Será que estamos ante la sexta extinción masiva? ¿Está a punto de desaparecer la humanidad? ¿Qué es lo que tenemos en las puertas? Un asteroide como el Gog, que según estudios en 2027 cruzaría la órbita terrestre pasando muy cerca de la Tierra. Sequías, inundaciones, la activación de varios volcanes en el mundo, que puede ser catastrófico, junto a terremotos, maremotos o tsunamis producto de la crisis climática o, quizá, una invasión alienígena. Todo puede suceder. Recientes investigaciones aseguran que ya empezó la sexta extinción del planeta y con ella la de la humanidad. ¿Qué tan cierta será esta teoría? Lo evidente es que, si no se asumen acciones, en breve la extinción será inminente.
La idea de una sexta extinción masiva ha capturado la imaginación y el temor de muchos en la comunidad científica y el público en general. Se ha convertido en un tema de debate y preocupación, pero ¿es esta idea una realidad, una mera ficción alarmista o una especulación basada en datos científicos sólidos? En este esbozo exploraremos el concepto de la sexta extinción masiva, su base científica y las amenazas reales que enfrenta la biodiversidad en el planeta.
Las extinciones masivas son eventos a lo largo de la historia de la Tierra en los que se ha perdido una gran cantidad de especies en un periodo relativamente corto de tiempo en comparación con la escala geológica. Según antecedentes científicos, en los últimos 500 millones de años el planeta ha estado al borde de la extinción al menos cinco veces, todas causadas por eventos climáticos pero naturales. La más popular hizo desaparecer a los dinosaurios y otras especies hace 65 millones de años.
¿Es realidad?
Existen preocupantes indicios de que estamos en medio de una sexta extinción masiva, pero la situación es más compleja de lo que parece. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aproximadamente 5.200 especies de animales se encuentran en peligro de extinción en la actualidad. En un desglose por clase, se encuentran en peligro el 11% de las aves, el 20% de los reptiles, el 34% de los peces y 25% de los anfibios y mamíferos. Además, los ecosistemas marinos y terrestres están siendo degradados por la actividad humana, lo que lleva a la disminución de la biodiversidad.
Una investigación publicada en Biological Reviews define a la sexta extinción masiva como un periodo corto en el que se pierde al menos el 75% de las especies de vida (Barnosky et al., 2011).
De acuerdo con la publicación, la actual crisis de extinción ya está en curso, ya sea denominada sexta extinción masiva o no, pero aún no ha ocurrido; es “un evento potencial que puede ocurrir en el futuro” (MacLeod, 2014, p. 2). Pero el hecho de que aún no haya sucedido —lo que solo puede afirmarse una vez que haya sucedido— no significa que no sucederá o que no esté en proceso de suceder. De hecho, podría suceder en tan solo uno o unos pocos siglos si no se hace nada para frenar o detener el ritmo actual de pérdida de biodiversidad (Barnosky et al., 2011). Pero seguramente ha comenzado (Thomas, 2017), y está siendo provocado por actividades humanas.
La sexta extinción es una realidad que está teniendo un impacto significativo en la biodiversidad del planeta. Según un estudio publicado en la revista Nature en 2015 por el biólogo Stuart Pimm y sus colegas, se estima que las tasas de extinción actuales son entre 1.000 y 10.000 veces más altas de lo que serían naturalmente, sin la influencia humana.
La idea ha sido un tema de preocupación en la comunidad científica y ambientalista. Destacados autores y científicos han abordado esta problemática y sus implicaciones para la biodiversidad y la vida en la Tierra.
El biólogo y ecologista Paul Ehrlich, conocido por su obra La bomba demográfica, advierte: “Estamos en medio de una extinción en masa que amenaza con eliminar la mayor parte de la vida en la Tierra”.
La periodista Elizabeth Kolbert, autora del libro La sexta extinción: Una historia no natural, afirma que ninguna otra criatura, como los humanos, han conseguido nunca algo así, “y por desgracia este será nuestro legado más duradero. La Sexta Extinción seguirá determinando el curso de la vida mucho tiempo después de que todo lo que alguna vez alguien haya escrito o pintado o construido quede reducido a polvo y unas ratas gigantes hayan heredado (o no) la Tierra”.
El científico de la conservación Edward O. Wilson, biólogo y autor de La diversidad de la vida, declara: “La Sexta Extinción está ocurriendo más rápido de lo que la mayoría de las personas se da cuenta y es una tragedia que no tiene parangón en la historia humana”.
Para Richard Leakey, paleoantropólogo y conservacionista, “La sexta extinción no es una amenaza futura; ya está en marcha. Las decisiones que tomemos en las próximas décadas serán cruciales para determinar su alcance y su impacto”. Destaca la urgencia de actuar para frenarla en curso.
Mientras, Jane Goodall, primatóloga y activista, enfatiza que “La extinción de especies es una pérdida irreparable de la maravillosa biodiversidad de nuestro planeta. Es un llamado a la acción, a proteger y conservar todas las formas de vida con las que compartimos la Tierra”. Enfatiza la importancia de la conservación de la biodiversidad en su trabajo como primatóloga y activista.
Los científicos coinciden en la gravedad de la sexta extinción masiva del planeta y la responsabilidad de la humanidad en su desencadenamiento. La biodiversidad es un recurso invaluable que sustenta la vida en la Tierra, y la conservación de las especies es esencial para nuestro propio bienestar y el de las generaciones futuras.
Causas
Según los expertos, las principales causas de la sexta extinción masiva son la destrucción del hábitat, la contaminación, el cambio climático, la sobreexplotación de recursos naturales y la introducción de especies invasoras. Estas amenazas son en gran medida resultado de la actividad humana. La pérdida de hábitat debido a la expansión urbana y la agricultura, así como la explotación insostenible de recursos, son factores clave.
A lo largo de la historia, la humanidad ha enfrentado amenazas existenciales que han dado forma a nuestro futuro. Estos son algunos de los factores que podrían potencialmente desencadenar el fin de la humanidad y del mundo, tal como lo conocemos. Aunque estos escenarios pueden ser aterradores, es fundamental comprenderlos para tomar medidas preventivas y garantizar un futuro más seguro.
Guerra Nuclear
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la amenaza de una guerra nuclear ha sido una preocupación constante. La existencia de armas nucleares de destrucción masiva plantea un riesgo significativo. La tensión geopolítica y la posibilidad de conflictos escalonados podrían llevar a un conflicto nuclear catastrófico. Un solo intercambio nuclear podría tener consecuencias devastadoras para la humanidad y el medioambiente.
Cambio Climático
El cambio climático es un desafío global que amenaza con causar daños significativos en el planeta. Los efectos incluyen aumento del nivel del mar, eventos climáticos extremos, escasez de alimentos y agua, y desplazamiento masivo de poblaciones. A largo plazo, el cambio climático podría socavar la capacidad de la Tierra para sostener la vida tal como la conocemos.
El 27 de julio de este año, António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), afirmó que la era del calentamiento global terminó para dar paso al periodo de ebullición mundial. “El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y esto es solo el principio. La era del calentamiento global ha terminado, ahora es el momento de la era de la ebullición global”, advirtió el líder de la ONU.
Alertó al mundo de que debe prepararse para olas de calor más intensas. En Asia, EEUU y el continente europeo se vivieron temperaturas extremas de calor, que incluso causaron muertes, sequías e incendios; mientras países de América Latina, como Bolivia, ya reportan olas intensas de calor.
Pandemias
La aparición de nuevas enfermedades y la propagación global de patógenos representan una amenaza constante. La pandemia del Covid-19 ha demostrado la rapidez con la que un virus puede afectar a nivel global. Si una enfermedad altamente contagiosa y letal se desencadenara, podría tener un impacto catastrófico en la población y en la infraestructura de atención médica.
Impacto de asteroides o cometas
Los impactos de asteroides o cometas representan un peligro real para la Tierra. A lo largo de la historia, han ocurrido impactos que han tenido consecuencias devastadoras, y hay una probabilidad no nula de futuros impactos. Aunque la detección y seguimiento de asteroides peligrosos están mejorando, la preparación y la capacidad de respuesta siguen siendo un desafío.
Inteligencia artificial y tecnología
El avance de la inteligencia artificial (IA) y la tecnología tiene el potencial de transformar nuestra sociedad de maneras sorprendentes. Sin embargo, existe la preocupación de que el desarrollo no regulado o malicioso de la IA pueda desencadenar una situación fuera de control, poniendo en riesgo la seguridad de la humanidad.
Aunque estos factores representan amenazas reales y potenciales para el futuro de la humanidad, también ofrecen la oportunidad de tomar medidas preventivas y mitigar riesgos. La cooperación global, la inversión en tecnología y la toma de decisiones basadas en la ciencia son esenciales para abordar estos desafíos. El conocimiento y la preparación son nuestras mejores defensas contra el fin de la humanidad y el mundo entero. La responsabilidad recae en todos nosotros para asegurar un futuro más seguro y sostenible.
Esperanza y Acción
A pesar de la gravedad de la situación, hay esperanza. La conciencia sobre la sexta extinción masiva está creciendo, y los esfuerzos de conservación se están intensificando en todo el mundo. La creación de áreas protegidas, la promoción de prácticas sostenibles y la mitigación del cambio climático son pasos clave para revertir la tendencia.
La lucha contra la extinción de especies es un llamado a la acción que requiere un esfuerzo global y sostenido para proteger y preservar la diversidad de la vida en nuestro planeta.
La sexta extinción masiva es un evento real, respaldado por estudios científicos y alertas de expertos. La conciencia pública y la acción global son esenciales para frenar la pérdida de biodiversidad. La conservación de la vida en la Tierra es responsabilidad de todos, y la toma de medidas concretas para abordar las causas subyacentes es fundamental para proteger el planeta y sus habitantes, presentes y futuros.