"Claudicar no es una opción". Con estas palabras contundentes, el presidente Luis Arce ha marcado el tono de la respuesta del Gobierno boliviano ante la crisis de los incendios forestales que asolan varias regiones del país.
Esta frase representa un esfuerzo nacional sin precedentes para proteger el patrimonio natural de Bolivia y la salud de sus ciudadanos.
La determinación expresada por el mandatario refleja la gravedad de la situación y, al mismo tiempo, la firme voluntad del Estado de no escatimar recursos en la lucha contra este desastre ecológico.
Los números hablan por sí solos: 42 incendios sofocados, casi 3.000 bomberos forestales movilizados, más de mil operaciones de descarga de agua y un despliegue impresionante de equipos y tecnología.
Estos datos no son solo cifras, son el testimonio de un compromiso irrenunciable con la preservación de nuestra biodiversidad.
La decisión de "extremar esfuerzos" en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando no es solo una respuesta reactiva, sino una declaración de principios.
En un momento en que el cambio climático agudiza la frecuencia y severidad de los desastres naturales, la postura del Gobierno es responsable con la salud ambiental para la región y el mundo.
Sin embargo, la batalla está lejos de terminar. Los incendios activos en áreas protegidas nacionales nos recuerdan la fragilidad de estos ecosistemas únicos.
El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, el Parque Nacional Noel Kempff Mercado y la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi son tesoros naturales cuya preservación es importante no solo para Bolivia, sino para el equilibrio ecológico global.
La frase "Nosotros no paramos ni abandonamos al pueblo cuando más nos necesita" tiene una particular fuerza en este contexto.
Es un llamado a la unidad nacional, un recordatorio de que la lucha contra los incendios forestales no es solo tarea del Gobierno, sino una responsabilidad compartida por todos los bolivianos.
Hace más de un mes, el mandatario solicitó el apoyo internacional de países amigos para combatir los incendios en el país. Fruto de ese trabajo de coordinación, Brasil enviará especialistas para apoyar en el Centro de Monitoreo y Seguimiento de Incendios, además de 60 brigadistas para reforzar la lucha contra los incendios forestales.
Chile mandará técnicos de operaciones de extinción de incendios forestales y analistas de comportamiento de incendios forestales.
Además, el presidente Arce gestiona el arribo de más de 80 bomberos de Francia a través de la Unión Europea para reforzar nuestra lucha contra los incendios. Agradecemos el apoyo y buena predisposición de la comunidad internacional.
El Gobierno nacional dijo que no descansará hasta apagar el último incendio en el país, como lo hizo desde 2020.
Con 3 millones de hectáreas afectadas por el fuego, distribuidas entre 1,1 millones de hectáreas en bosques y 1,9 millones en pastizales, el desafío que enfrenta Bolivia es monumental, pero la determinación expresada por el Presidente para superar esta crisis ambiental es igualmente responsable.