La representación de los productores de granos espera continuar las reuniones con el Gobierno.
Los productores de granos del país destacaron que en 2024 el Gobierno demostró una mayor apertura para avanzar en la aprobación de eventos de biotecnología, entendiendo que es necesaria para disminuir la incidencia por ataques de plagas y problemas climáticos en los cultivos. Este año esperan continuar progresando en la agenda productiva y aprobar nuevos eventos.
El año pasado se concretó la aprobación del evento de soya denominado Intacta, con su uso destinado a la producción de biocombustibles. Posteriormente se aprobó el evento en soya HB4 tolerante a la sequía, con base en la solicitud presentada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) desde 2021.
Entre los avances, y como parte de lo acordado con el Gobierno, el Viceministerio de Medio Ambiente emitió la resolución administrativa aprobando el inicio de la Evaluación de Riesgos para el evento en trigo HB4 tolerante a la sequía, en el marco de la solicitud presentada por Anapo con toda la documentación técnica y legal de la tecnología.
El gerente general de la organización de productores, Jaime Hernández, explicó a Ahora El Pueblo que existen preacuerdos con el Gobierno para dar viabilidad al acceso de nuevos eventos de biotecnología, también para otros granos. En el caso del cultivo de maíz, se acordó avanzar en un análisis técnico y legal para determinar la viabilidad. Para ello el sector productivo cuenta con una propuesta técnica que plantea la producción regionalizada de maíz, principalmente en el departamento de Santa Cruz, y que incluya la coexistencia con materiales nativos, con base en experiencias de materiales nativos, en países similares.
En el caso de la producción de soya, un solo evento de biotecnología está aprobado y en aplicación desde 2005, que es el evento RR resistente al herbicida glifosato. No obstante, especialistas en agronomía consideran que, comparado con países del Mercosur, como Paraguay, existe un gran rezago tecnológico en Bolivia porque el vecino país tiene aprobados 44 eventos de biotecnología para cultivos de soya, maíz, trigo y algodón.
Según estos criterios, las semillas transgénicas constituyen un salto tecnológico para aumentar la productividad de cultivos de soya, maíz, trigo y algodón, que le podrían permitir a Bolivia aumentar la producción de estos alimentos para garantizar el abastecimiento del mercado interno y principalmente para generar excedentes destinados a las exportaciones, lo que significa el ingreso de divisas para la economía del país.
—¿Cuáles son las ventajas del uso de la biotecnología?
—Con seguridad que estas tecnologías van a cumplir un rol fundamental para poder aumentar la productividad. En el caso de la tecnología HB4, su principal característica es su tolerancia a la sequía, que es uno de los principales factores que ha venido influyendo para que tengamos una disminución en la producción.
Y en el caso de la tecnología intacta, su principal característica es que viene acompañada de una genética de alta productividad que lamentablemente los productores no han podido tener acceso, precisamente porque la tecnología no estaba aprobada en Bolivia.
—¿Se solicitará que se autoricen más eventos de biotecnología?
—Por supuesto que sí, nosotros estamos convencidos de que el acceso a la biotecnología es fundamental para que se pueda producir más alimentos para el país.
Si bien hemos tenido avances para lograr acceso al uso de nuevos eventos biotecnológicos, es necesario continuar con ese proceso hasta lograr una apertura plena que genere condiciones de certidumbre para los obtentores (desarrolladores) de la tecnología, las empresas semilleras y todos los actores relacionados con el uso de la biotecnología.
—En los cultivos, ¿de qué granos se harán las evaluaciones para aplicar la biotecnología, además de la soya?
—Tenemos, por ejemplo, que iniciar los procesos de evaluación con el Trigo HB4 (trigo genéticamente modificado que tolera la sequía y es resistente a herbicidas) para que esa tecnología también sea aprobada; y en el caso del maíz, que es estratégico para el país, también avanzar en biotecnología, estamos a la espera de tener una reunión técnica, jurídica con el Gobierno para ver la forma de viabilizar la aprobación de eventos de biotecnología en maíz.
Como sector productivo tenemos una propuesta técnica, tenemos una propuesta jurídica y lo único que falta es poder sentarnos con el Gobierno.
—¿Cómo va el avance de la aplicación de los eventos autorizados en 2024?
—De momento, los nuevos eventos con semillas mejoradas que se aprobaron, por ejemplo, la Intacta y la HB4 en soya, no están aún siendo aplicadas de forma legal debido a que hay que hacer un proceso de validación y de identificación de la genética que se adapte a nuestras condiciones de suelo y ambiente.
Entonces, es un proceso que se tendrá que seguir en las siguientes campañas agrícolas para que recién se pueda tener identificadas y liberadas variedades con estas tecnologías para que ya se pueda hacer una producción comercial.
—¿Actualmente se realizan pruebas?
—No se han iniciado pruebas todavía, estamos a la espera de que se pueda avanzar en el ingreso de materiales para, precisamente, hacer las pruebas, pero al estar autorizado, bueno, es un proceso que todavía tiene que seguir su curso.
—¿Qué tiempo tomará este proceso?
—En el caso de la tecnología HB4, nosotros estimamos que, a partir de esta campaña de invierno en soya, comencemos ya a introducir materiales para iniciar el proceso de validación y de registro de variedades el próximo año; y en el caso de la tecnología Intacta, ahí dependemos de que el obtentor de la tecnología, en este caso Bayer, también nos autorice utilizar la misma porque esta tecnología se encuentra patentada en Bolivia y cuenta con los derechos de propiedad intelectual, lo cual nos parece bien. Sin embargo, hasta el momento no tenemos la confirmación de que Bayer esté dispuesta a que se utilice en el país.
—¿Estos eventos ingresaban al país antes de ser autorizados?
—En lo que es la tecnología Intacta, que ha venido ingresando ya hace años de manera ilegal, porque no estaba aprobada esa tecnología, hay una importante superficie que es sembrada por pequeños agricultores, principalmente, que ya están utilizando esta tecnología.
—¿En qué porcentaje de superficie cultivada se está aplicando?
—Se estima que por lo menos debe estar entre un 30 a 40 por ciento de la superficie que se esté utilizando la tecnología intacta.
—¿Qué otro evento biotecnológico se está usando en el país de forma legal?
—En Bolivia tenemos aprobado un solo evento en biotecnología que es la Soya RR, resistente a herbicida glifosato, que fue aprobada en 2005, y actualmente los campos sembrados con soya en Santa Cruz, que es el 99 por ciento del área, y el 1 por ciento en Yacuiba (Tarija) es con esa soya con biotecnología, la Soya RR, es decir, que el 100 por ciento de la soya es producida con biotecnología con ese único evento aprobado.
Resiliencia en la producción de alimentos
Anapo informó que los productores soyeros enfrentan desafíos climáticos y económicos, entre ellos el encarecimiento de los insumos, sin embargo, perseveran en su labor para garantizar la seguridad alimentaria del país.
“La campaña de invierno 2024 ha dejado profundas marcas en el sector oleaginoso. La sequía extrema y el encarecimiento de los insumos han puesto a prueba la resiliencia de los productores de soya, quienes han visto reducidos sus rendimientos de manera significativa. Sin embargo, a pesar de las adversidades, el sector demuestra su capacidad de adaptación y compromiso con el país”, señaló Jaime Hernández, gerente de Anapo.
Según sus datos, la extrema sequía en 2024 representó “un duro golpe” para los productores. “No obstante, pese a las adversidades ellos han demostrado su carácter optimista ante las perspectivas climáticas para esta nueva campaña y nuevamente apostamos por lograr mejores rendimientos este verano, apoyándonos en las innovaciones tecnológicas y en las prácticas de manejo que nos permiten producir de manera sostenible”.
Informó que la campaña de verano se ha iniciado con un importante avance en la siembra de soya, maíz y sorgo. “La agricultura es nuestra forma de vida y seguiremos trabajando para garantizar el abastecimiento
de alimentos para el país”, aseguró Hernández.
Según información de la organización, hasta febrero de este año se ha logrado sembrar el 95% de las 1.190.000 hectáreas de soya planificadas, a pesar de las lluvias persistentes en la zona Norte, especialmente que han impedido la conclusión de las tareas de siembra. El maíz y el sorgo también muestran avances significativos, con un 90% y 100% de las áreas sembradas, respectivamente.
A pesar de las dificultades como el encarecimiento de los insumos y la necesidad de garantizar un suministro estable de diésel para la maquinaria agrícola, los productores confían en una buena cosecha que permita abastecer el mercado interno, con los alimentos esenciales para cadenas productivas como la avícola, porcina, lechera y cárnica y generar divisas a través de las exportaciones.
AEP