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La jubilación política

El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, acaba de anunciar su jubilación política y es el último de los ‘dinosaurios’ que concluirá su ciclo en 2025, cuando termine su mandato. El burgomaestre dijo que ni siquiera irá a la reelección, lo que hace pensar en un remozado escenario político de nuevos liderazgos en esa región valluna.

Reyes Villa se convierte así en el último de los ‘dinosaurios’ de la política que dominaron el país desde finales del siglo pasado y principios de este. La etapa entre 1985 y 2005 fue el último periodo de los políticos tradicionales que llegaron al poder a bordo de la denominada “democracia pactada”.

Desde finales de los 90, los partidos fueron desapareciendo conforme no alcanzaban el mínimo requerido para conservar la personería jurídica que los acredita como una tienda política vigente. La extinta Corte Nacional Electoral (CNE) y luego el Tribunal Supremo Electoral (TSE) se encargaron de aplicar las normas, y los partidos sucumbieron en procesos electorales.

En 1999, el PS-1 fue la primera tienda política en perder su personería por no participar en dos procesos electorales consecutivos y por no haber pagado el costo de impresión de la papeleta electoral de la última elección en la que participó, tal como mandaba el Código Electoral.

En 2002, a través de una resolución, los vocales del principal tribunal electoral del país anunciaban el fin de las personerías de las nacientes Conciencia de Patria (Condepa), Movimiento Ciudadano para el Cambio (MCC), un nuevo Partido Socialista (PS), además de Libertad y Justicia (LJ), que obtuvieron menos del 3% del total de votos válidos en la última elección.

Para 2006, el turno sería de Nueva Fuerza Republicana (NFR), precisamente el partido de Manfred Reyes Villa; luego la Unión Social de Trabajadores de Bolivia (USTB), el Frente Patriótico Agropecuario de Bolivia (Frepab), que no solo perdieron la personería, sino que debían pagar una multa a la Controlaría.

Ese mismo año desaparecería del escenario político el Movimiento Indígena Pachacuti (MIP), de Felipe Quispe Huanca (el Mallku), quien ya no recuperaría su sigla y empezaría a pelear contra el sistema de partidos.
Casi por un decenio no hubo turbulencias en el remozado Tribunal Supremo Electoral; en 2014 nuevamente se aplicaría la regla de cumplimiento de requisitos y se eliminaron las personerías del Movimiento Sin Miedo (MSM) y del Partido Verde de Bolivia (PVB).

Para las elecciones fallidas de 2019 se produjo un verdadero terremoto político, pues cinco de las nueve fuerzas que se presentaron a las elecciones generales de ese año debieron perder sus personerías, se trató del Movimiento Tercer Sistema (MST), el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Unidad Cívica Solidaridad (UCS), Frente Para la Victoria (FPV) y Pan-BOL. La anulación de esas elecciones permitió la sobrevivencia de estas corrientes.

El artículo 48 de la Ley de Organizaciones Políticas señala dos causales principales para la pérdida de la personería: la primera es no lograr el 3% del total de votos de la última elección a la que concurrieron; y la segunda es la no presencia en dos procesos electorales consecutivos, lo que ocasiona la eliminación automática de la personería.


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