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Transición: el ejemplo de orden y transparencia del presidente Arce

El presidente Luis Arce cumple su compromiso de encabezar una transición de mando ordenada, democrática y pacífica, poniendo por encima de todo el bienestar de la sociedad boliviana y el cumplimiento riguroso de la CPE y las leyes.

La reunión del martes con Rodrigo Paz, uno de los dos candidatos que optarán por la presidencia en el balotaje del 19 de octubre, es un gesto de madurez y responsabilidad que condice con la gestión general en diversas áreas. No se debe olvidar que, desde hace más de un cuarto de siglo, el país no vivía una transición pacífica de poder, debido a conflictos sociales, renuncias (la Guerra del Gas, la huida de Goni, el golpe de Estado de 2019), y el contexto actual es prueba irrefutable de la certidumbre democrática que primó en los cinco años de la administración de Arce.

En el marco de la política de transparencia del gobierno, el encuentro con Paz y su equipo de asesores se centró en la difusión de información básica sobre la realidad, los contextos y antecedentes y las proyecciones en torno a los temas financieros centrales del Estado. La apertura del Gobierno nacional, sin embargo, fue respondida a medias, pues el otro candidato de la segunda vuelta, Jorge Quiroga, rehuyó a la cita y se limitó a dar declaraciones desafiantes y llenas de ataques que no hacen sino ratificar una preocupante postura de ultra derecha.

Más allá de las ideologías y el rumbo que el futuro gobierno pretenda imponer, es fundamental el accionar coherente y responsable del presidente Arce: informar de manera detallada y sistemática, a su posible sucesor, del acontecer al que deberá hacer frente y evitar así la desinformación y manipulación que tanto daño hizo en los últimos años, a la luz de los intereses políticos que hicieron blanco al gobierno de un sabotaje político económico concentrado en la ALP.

En este marco, Paz o Quiroga, según determine el voto del pueblo, deben despojarse de mezquindades, salir de su modo proselitista y, bajo el ejemplo de Arce, abrirse a conocer y entender al pormenor lo que rodea a asuntos cruciales como la baja de ingresos por hidrocarburos, la iliquidez de dólares y la escasez eventual de combustibles. Deben conocer los antecedentes y causales, pero, sobre todo, las medidas estructurales y soluciones de fondo que el Gobierno pone en marcha y que garantizan la cosecha positiva, precisamente en la gestión venidera: la industrialización que sustituye en gran medida las importaciones y evita la salida de dólares; y la implementación de la industria de los biocombustibles que con la producción de tres plantas permitirá dejar de importar al menos el 80 % de los actuales volúmenes de combustibles fósiles.

Este legado de certezas económicas a largo plazo, junto con la preservación y estabilidad de la democracia —no se debe perder de vista que el actual Gobierno sucedió a uno ilegítimo y usurpador, luego de un apoyo contundente del 55 % del voto—, son el faro de certidumbre en un horizonte que, en un par de meses, quedará en manos del futuro mandatario.


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