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Pablo Cabanillas y Ricardo Formosinho.

El querido... y Formosinho

Ricardo Formosinho fue un dictador al pretender imponer un sistema de trabajo muy exigente y con respuesta inmediata, algo que no agradó a los jugadores.

La Paz, 15 de agosto de 2023 (AEP).- La goleada que le propinó The Strongest a Real Santa Cruz (4-0) desnudó el sentimiento y la preferencia de los jugadores hacia un director técnico.

En el periodo del entrenador español Ismael Rescalvo, el equipo respondió a las exigencias del técnico, quien armó un plantel que jugó un fútbol elaborado, con buen toque de balón, salidas rápidas por las bandas, un medio campo con cuatro hombres (Jaime Arrascaita, Luciano Ursino, Álvaro Quiroga y Michael Ortega) que desarrollaron un juego con buena disposición táctica en lo defensivo y ofensivo, individual y colectivo, además de poner un delantero-goleador.

En la etapa del técnico Claudio Biaggio, el equipo acusó falencias técnico-tácticas porque no había un entrenador que diseñe la propuesta futbolística, responsabilidad que fue delegada al preparador físico, pero la virtud del ‘Pampa’ Biaggio era que tenía un buen ojo para ver el partido y hacer los cambios casi precisos. Le costó dar continuidad al trabajo que implemento Rescalvo.

Llegó el portugués Ricardo Formosinho, quien desde lo táctico ha sido todo lo contrario de Rescalvo y Biaggio, porque planteó un juego defensivo con salidas de contraataque. Fue un dictador al pretender imponer un sistema de trabajo muy exigente y con respuesta inmediata, algo que no agradó a los jugadores que se mostraron disconformes y reticentes a la forma de entrenamiento y del trato, con críticas hechas públicas sin respetar la interna del grupo.

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Los jugadores piden la continuidad de Pablo Cabanillas.

El primer encontrón que tuvo en una práctica fue con el colombiano Michael Ortega, quien expresó un criterio contrario a lo que pretendía Formosinho, lo que motivó que sea ‘borrado’ del equipo titular.

Desde que comenzó su labor al frente del plantel atigrado se ganó anticuerpos por la forma de trato a los futbolistas y la presión con la que dirigía los entrenamientos, eso le costó su salida. Los pergaminos con los que llegó no fueron suficientes para demostrar su capacidad de liderazgo y toma de decisiones adecuadas, con una mano dura y otra blanda.

Ahora el equipo está al mando de Pablo Cabanillas, un hombre de la casa, quien conoce bien la idiosincrasia, el sentimiento y el comportamiento del equipo.

Con algunos toques en el planteamiento técnico-táctico, producto de su experiencia y aprendizaje, el equipo mostró un juego compacto, solidario en la marca y en la generación, y contundente en la definición. Fue el Tigre que todos quieren.

En su primera prueba mostró que tiene la capacidad de levantar mentalmente a un grupo que estaba bajoneado y con pocos ánimos para desarrollar lo que pretende un entrenador-dictador, el resultado fue claro y contundente, con una goleada que disfrutaron los jugadores —expresaron abiertamente su preferencia para que sea el nuevo entrenador—, miembros del cuerpo técnico, dirigentes y, fundamentalmente, la hinchada, que es lo más importantes de un club.

Después de la gran victoria, está clara la figura de que Pablo Cabanillas es el querido, y Formosinho...

Ratificado

La dirigencia del Tigre le ha dado su confianza a Cabanillas para siga al frente del equipo atigrado hasta el final de la temporada. Faltan 10 partidos para la conclusión del campeonato todos contra todos, y el Tigre quiere ser campeón.


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