Los datos del empadronamiento también muestran avances importantes en el acceso a la educación superior para mujeres y la reducción de la brecha educativa campo-ciudad.
La asistencia de adolescentes a la educación secundaria en Bolivia alcanzó el 93,3% en 2024, consolidando un crecimiento sostenido desde el 80% registrado en 2001 y el 88,7% en 2012, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Los datos oficiales del proceso censal dieron cuenta que, en el nivel secundario, la cobertura creció de forma sostenida: pasó del 80%, en 2001, al 88,7%, en 2012, llegando al 93,3% en 2024.
Los resultados del empadronamiento muestran también un crecimiento importante en los indicadores de asistencia escolar en el país, es decir que cada vez más niños, niñas y adolescentes asisten a establecimientos educativos, destacando el aumento en los estudiantes de nivel inicial.
El director ejecutivo del INE, Humberto Arandia, destacó que la asistencia escolar en el rango de cuatro a cinco años registró un avance notable: del 41,9%, en 2001, subió a 52,7% en 2012, y alcanzó el 84,4% en 2024.
En el caso de educación primaria, el 98,1% de niños de seis a 11 años asiste actualmente a las aulas, presentándose un incremento respecto al 92,9% en 2001 y al 96,5% en 2012.
Más mujeres se profesionalizan
Arandia resaltó el avance en nivel educativo alcanzado, con una mejora en el acceso a la educación superior, y destaca el aumento del índice de mujeres que logran finalizar la educación superior. En 2001, el 18,7% de los hombres y el 15,7% de las mujeres concluían estudios superiores; para 2024, el 32,5% de los varones y el 34,2% de las mujeres lograron concluir esta etapa académica.
El director ejecutivo del INE, Humberto Arandia. | Foto: Archivo
“Hay un cambio significativo sobre todo en mujeres, que pasan del 15,7% en 2001 al 34% en 2024”, remarcó la autoridad, subrayando que ahora son más las mujeres que los hombres que completan estudios superiores.
Se reduce la brecha campo-ciudad
Además, el informe del INE muestra una reducción en la brecha educativa entre el área urbana y rural, que pasó de cinco años de diferencia en 2001 a 3,8 años en 2024.
“Esto implica que en el área rural se logre un mayor y mejor nivel de educación, disminuyendo considerablemente la desigualdad con el área urbana”, añadió Arandia.
AEP