Después de ocho días de agonía e intenso dolor, murió al amanecer del 30 de abril de 1828.
Logro. Luego de promesas incumplidas y proyectos fallidos, este yacimiento emerge como símbolo de soberanía productiva. Su historia da paso a una nueva era con la producción nacional de acero y el inicio de la industrialización del hierro en Bolivia.