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El bicentenario de las Fuerzas Armadas

Así como Bolivia festeja 200 años de independencia y de libertad, las Fuerzas Armadas (FFAA) celebran hoy su bicentenario con la ratificación de su compromiso de preservar la soberanía, el mandato constitucional, la paz y la unidad nacional, además de la estabilidad de las entidades democráticas del Estado Plurinacional.

Encuestas bajo sospecha: una estrategia para borrar a la izquierda

A días de las elecciones generales del 17 de agosto, las encuestas difundidas por diversos medios de comunicación han generado más dudas que certezas.

Su poca consistencia metodológica, sus amplios márgenes de error y, sobre todo, la clara tendencia a favorecer a determinados candidatos opositores, han despertado un escepticismo creciente entre analistas, actores políticos y sectores sociales.

Bolivia cumple 200 años

El significado del Bicentenario trasciende mucho más allá del presente y del futuro inmediato y debe remontarse a la rica historia de sacrificios, luchas, derrotas y conquistas del movimiento popular boliviano

La relevancia de los 200 años de vida libre e independiente de Bolivia va mucho más allá de los importantes actos y homenajes. El significado del Bicentenario trasciende mucho más allá del presente y del futuro inmediato y debe remontarse a la rica historia de sacrificios, luchas, derrotas y conquistas del movimiento popular boliviano.

Para asentar una conciencia nacional renovada y con brío, en estos aún albores del siglo XXI, es fundamental conservar la memoria crítica y proyectar la Bolivia bicentenaria en la imagen y legado de los luchadores históricos y los episodios que protagonizaron.

Hay que recordar, entonces, los primeros años de vida como país que, lejos del sueño y voluntad de los libertadores, transcurrieron en medio de una serie de pugnas internas, pues las reducidas élites de potentados con ínfulas aristocráticas se turnaron el manejo de los gobiernos, dejando de lado y en la pobreza a las mayorías. No se debe olvidar la fatal Guerra del Pacífico que devino en una mediterraneidad que casi 150 años después, sigue siendo un trauma y un pendiente en nuestra sociedad. Cómo dejar de lado la Guerra del Chaco, desencadenada a instancias de las transnacionales petroleras que enfrentaron a Bolivia y Paraguay, las naciones más pobres de Sudamérica, y marcaron un triste y largo periodo de saqueo de nuestros recursos. No se puede soslayar la Revolución del 52, cuna del sindicalismo y los movimientos sociales y que, si bien no logró las transformaciones anheladas, dejó hitos fundamentales: la nacionalización de las minas, el voto universal y la reforma agraria, entre otros pocos. Es preciso, también, mirar con sentido crítico, el nefasto periodo encadenado de dictaduras militares y neoliberalismo: décadas de violencia, represión y saqueo desfachatado del patrimonio y las riquezas colectivas, a cargo de los pocos privilegiados de siempre.

Sin todos estos capítulos de nuestra ya bicentenaria vida, sin el reconocimiento de próceres y dirigentes que dieron la cara en cada instancia, no habría sido posible el surgimiento del MAS-IPSP que, al amparo de las organizaciones sociales, marca la verdadera transformación del país y de la sociedad boliviana. No habría sido posible la nueva Constitución Política del Estado moderna, ecuánime y progresista; la nacionalización de empresas fundamentales, que dio lugar al manejo soberano de las riquezas; la transformación estructural para dejar atrás un Estado y sociedad coloniales, racistas y discriminadores; y la redistribución justa de los recursos, todos estos, pilares claves de este momento de triunfo para todos los bolivianos.

Esta rica historia, valorada en este contexto del Bicentenario, significa un enorme compromiso: seguir la estela de valor y lucha permanentes de los grandes protagonistas de la resistencia y liberación; consolidar los grandes logros y reivindicaciones; profundizar el proceso de cambio que procura igualdad y justicia social y económica, y dejar atrás para siempre las ideologías coloniales y neoliberales que atentan contra el Estado Plurinacional, digno y soberano que la CPE de 2009 propugna, como resultado de la serie de episodios históricos, triunfos y fracasos, arriba detallados. ¡Felicidades, bolivianos y bolivianas! ¡Viva el Estado Plurinacional de Bolivia!

El legado transformador de Luis Arce

En su Bicentenario, Bolivia recibe como regalo histórico más de 1.300 obras que constituyen el legado tangible del presidente Luis Arce al país.

Este extraordinario patrimonio de infraestructura y desarrollo productivo marca la gestión gubernamental de Arce y representa la materialización concreta del compromiso de "reconstruir nuestra patria" asumido el 8 de noviembre de 2020.

La entrega de más de 1.300 obras en el mes del Bicentenario no es una casualidad del calendario político, sino una demostración palpable de que es posible gobernar con visión de Estado y compromiso histórico.

Estas obras, distribuidas en los nueve departamentos del país, representan la materialización de una promesa cumplida y la consolidación de un modelo de desarrollo que privilegia la inversión pública como motor del crecimiento económico.

El proceso de industrialización impulsado durante la gestión de Arce constituye quizás el legado más estratégico para el futuro del país.

Desde la puesta en marcha del campo gasífero Churumas hasta la construcción de plantas industrializadoras de superfrutos amazónicos en Pando, pasando por el fortalecimiento del complejo siderúrgico del Mutún y la consolidación de la industria alimentaria, Bolivia ha dado pasos decisivos hacia su "segunda y definitiva independencia" económica.

La industrialización no ha sido solo un slogan político, sino una realidad concreta que se expresa en fábricas funcionando, empleos generados y productos bolivianos compitiendo en mercados internacionales.

El Modelo Económico Social Comunitario Productivo ha demostrado su vigencia precisamente a través de estos proyectos industriales que agregan valor a nuestras materias primas.

Las obras entregadas no son construcciones aisladas, sino componentes de un sistema integral de desarrollo. Hospitales, escuelas, carreteras, plantas de tratamiento de agua, complejos deportivos y centros productivos forman una red de infraestructura que conecta territorios, genera oportunidades y mejora la calidad de vida de millones de bolivianos.

Cada puente construido, cada hospital equipado, cada escuela inaugurada representa un eslabón en la cadena del desarrollo integral que caracteriza este periodo gubernamental. La distribución territorial de estas obras demuestra, además, un enfoque de desarrollo equilibrado que no privilegia centros urbanos sobre áreas rurales.

Como reconoció el propio presidente Arce, la gestión enfrentó "cuatro años de asedio sistemático, progresivo y permanente desde todos los frentes", incluyendo fenómenos climáticos extremos y adversidades internas que buscaron hacer naufragar al Gobierno.

En este contexto, la entrega de más de 1.300 obras adquiere una dimensión heroica, demostrando que es posible gobernar con eficacia incluso en las condiciones más adversas.

Las obras entregadas son la respuesta concreta a quienes apostaron por el fracaso gubernamental. Mientras otros se dedicaban a la confrontación estéril, el Gobierno trabajaba silenciosamente en la construcción del futuro del país.

El legado de obras refleja también la consolidación práctica del Estado Plurinacional. La inclusión de todos los departamentos, la atención a comunidades indígenas, el reconocimiento de la diversidad cultural y la implementación de proyectos que responden a necesidades específicas de cada región demuestran que el concepto de plurinacionalidad ha trascendido la dimensión constitucional para convertirse en política pública efectiva.

El proceso de industrialización impulsado trasciende la simple sustitución de importaciones para convertirse en una estrategia de inserción inteligente en mercados globales.

Las obras entregadas no son un punto de llegada, sino una plataforma para el despegue definitivo del país. La infraestructura construida, las plantas industriales en funcionamiento y el capital humano formado constituyen la base sobre la cual las próximas administraciones podrán profundizar el proceso de transformación nacional.

Arce cumplió su promesa de reconstruir la patria, y lo hizo enfrentando adversidades que hubieran paralizado a gobiernos menos comprometidos. Las obras entregadas son el testimonio permanente de que es posible gobernar con visión de Estado, eficiencia administrativa y compromiso histórico.

AEP

El Gobierno lucha contra los incendios forestales

Los incendios forestales que afectan al país, especialmente en esta temporada, son un problema recurrente pese a las penalizaciones y el control que establece el Gobierno nacional que, además, combate el fuego con muchos recursos económicos, humanos, logísticos y otros.

200 obras del Bicentenario

Empezó el mes del Bicentenario de Bolivia, de 200 años de vida libre e independiente que se expresan en la vocación democrática de los bolivianos, de una lucha incansable por la soberanía y el desarrollo del país. En ese marco, los festejos oficiales tendrán su cénit el miércoles 6 de agosto en la capital, Sucre, los cuales comenzaron el viernes a la medianoche con la entonación del Himno Nacional en los nueve departamentos, y luego con la entrega de las “200 obras del Bicentenario”, una por cada año cumplido.

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