En tiempos de incertidumbre internacional y con varios frentes de conflicto activos, la advertencia lanzada por el presidente Luis Arce sobre el riesgo de una tercera guerra mundial no puede ni debe ser desestimada.
Lejos de una postura alarmista, su declaración se inscribe en un análisis racional de la escalada geopolítica que tiene como epicentro el conflicto entre Israel e Irán y, como telón de fondo, una región marcada por décadas de violencia, ocupación, resistencia y guerra.